-Al bien hacer jamás le falta premio.
-Amistades que son ciertas nadie las puede turbar.
-A los afligidos no se les ha de añadir aflicción.
-Las sentencias cortas se derivan de una gran experiencia.
-Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
-La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
-De altos espíritus es aspirar a cosas altas.
-La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura, y la que no, no es más que un buen parecer.
-Andan el pesar y el placer tan apareados que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.
-Alguno se estima atrevido, cuando con otros se compara. Algunos creo que hubo tan discretos que no acertaron a compararse sino a sí mismos.
-El hacer bien a villanos es echar agua en la mar.
-La buena y verdadera amistad no debe ser sospechosa en nada.
-Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
-En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
-Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma
experiencia, madre de las ciencias todas.
-Un hombre no es mayor que otro hasta que no hace cosas mayores.
-La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
-Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
-En casa llena, presto se guisa la cena.
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
-Lo que se sabe sentir se sabe decir.
-Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo.
-Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
-Mientras se gana algo no se pierde nada.
-Lo que poco cuesta aún se estima menos.
-Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.
-No desees y serás el hombre más rico del mundo.
-Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
-Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar.
-El que larga vida vive mucho mal ha de pasar.
-¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!
-El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
-¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
-El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho.
-El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
-El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
-Donde reina la envidia no puede vivir la virtud ni donde hay escasez de liberalidad.
-La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
-Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.
-Una retirada no es una derrota.
-La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
-Sea moderado tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.
-Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho.
-Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no la sabe.
-Es tan ligera la lengua como el pensamiento, y si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.
-¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
-Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
-Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
-Las comparaciones que se hacen de ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura y de linaje a linaje, son -siempre odiosas y mal recibidas.
-Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
-Los delitos llevan a las espaldas el castigo.
-Cada uno es artífice de su ventura.
-Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
-Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
-El vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra.
-Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
-Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
-El ver mucho y el leer mucho aviva los ingenios de los hombres.
-No hay en la tierra contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida.
-Le aconsejaría que mirase más a la fama que a la hacienda; porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades públicas que las maldades secretas.
-De las miserias suele ser alivio una compañía.
-La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.
-Más vale buena esperanza que ruin posesión.
-Las armas requieren espíritu como las letras.
-Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida.
-Dos gorriones sobre la misma espiga no estarán mucho tiempo juntos.
-El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
-¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
-El que lee mucho y anda mucho, va mucho y sabe mucho.
-Es querer atar las lenguas a los maldicientes lo mismo que querer poner puertas al campo.
-Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
-Una onza de buena fama, vale más que una libra de perlas.
-En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.
-El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
-Quien necio es en su villa, necio es en Castilla.
-El andar a caballo a unos hace caballeros, a otros caballerizos.
-Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.
-Al bien hacer jamás le falta premio.
-Sobre el cimiento de la necedad no asienta edificio ningún discreto.
-Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia.
-Entre casados de honor, / cuando hay pleito descubierto / más vale el peor concierto / que no el divorcio mejor.
-Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
-La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura, y la que no, no es más que un buen parecer.
-Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades.
-Que amistades que son ciertas nadie las puede turbar.
-El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre.
-No puede haber gracia donde no hay discreción.
-Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
-Cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces.
-La libertad es una de las más agradables virtudes de quien se engendra la buena fama.
-El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
-Todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en el número del vulgo.
-La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del
engaño ya es demasiado tarde.
-Cada cual se fabrica su destino.
-Donde una puerta se cierra, otra se abre.
-La pluma es la lengua del alma.
-Dádivas quebrantan peñas.
-Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
-Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
-El refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia.
-Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
-Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija.
-Más vale un toma que dos te daré.
-La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo.
-El pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre…
-Casamientos de parientes, tienen mil inconvenientes.
-Las necedades del rico por sentencias pasan por el mundo.
-Es mejor la deshonra que se ignora, que la honra que está puesta en la opinión de la gente.
-Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
-Más quiero ser malo con esperanza de ser bueno, que bueno con el propósito de ser malo.
-La mujer ha de ser dueña, y parecerlo, que es más.
-El asno sufre la carga, mas no la sobrecarga.
-El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
-Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
-Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata.
-Yo imagino que es bueno mandar aunque sea a un hato de ganado.
-Advierte que es desatino / siendo de vidrio el tejado, / tomar piedras en la mano / para tirar al vecino.
-El retirarse no es huir ni el esperar es cordura si el peligro sobrepuja a la esperanza.
-Tienes que desconfiar del caballo por detrás de él; del toro, cuando estés de frente; y de los clérigos, de todos lados.
-El más tonto sabe más en su casa que el sabio en la ajena.
-¡Oh, soledad, alegre compañía de los tristes!
-El sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas.
-Sea moderado tu sueño: que el que no madruga con el sol; no goza del día.
-No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe.
-Quien no madruga con el sol no disfruta de la jornada.
-Ayer lloraba el que hoy ríe, y hoy llora el que ayer rió.
-Las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias.
-Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
-El hombre bien preparado para la lucha ya ha conseguido medio triunfo.
-Mientras se gana algo no se pierde nada.
-La fuerza de los valientes, cuando caen, se pasa a la flaqueza de los que se levantan.
-¿No sabes tú que no es valentía la temeridad?
-La verdad adelgaza, pero no quiebra.
-La verdad anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
-El andar en tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
-No hay ningún viaje malo, excepto el que conduce a la horca.
-El que larga vida vive, mucho mal ha de pasar.
-Mientras se amenaza, descansa el amenazador.
-Promesas de enamorados, por la mayor parte son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Y nunca a los amantes aconsejes / cuando tienen por gloria sus cuidados; / que es como quien predice a los herejes, / en sus vanos errores obstinados. / Por eso juzgo y discierno / por cosa cierta y notoria, / que tiene el amor su gloria / a las puertas del infierno.
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